LO QUE HAY DETRÁS DE UN PRECIO

 

Comprar ropa es algo habitual y necesario en el día a día, pero ¿qué ocurre desde que se fabrica una prenda hasta que llega a las tiendas?

 

2/5/2014   Por Patricia Oliveros Navarro

Anteriormente, hablamos de la manipulación de las tallas en la ropa (ver https://renglonescortos.wordpress.com/2014/04/03/yo-no-soy-un-numero/ ). Pero ¿acaso esto se queda aquí? ¿Hasta qué punto somos engañados? ¿Somos conscientes de todo lo que hay detrás del ticket que nos entregan? Rotundamente, no. Los precios suben y la calidad de la ropa baja. Vamos a ver si podemos abrir los ojos de una vez.

 

¿Dónde fabrican estas compañías?

Se sabe que una de las más conocidas en nuestro país, Inditex, al principio, lo hacía en Galicia, pero ya apenas queda algo allí. No hace falta ser muy astuto para encontrar una explicación: el dinero necesario para producir aquí no es comparable a lo que cuesta producir en otros países donde las condiciones de trabajo son pésimas.

Inditex no quiere proporcionar datos de dónde fabrica, quiénes son sus empleados, las condiciones de trabajo o los sueldos que paga. Hay que tener en cuenta que esta empresa genera millones de euros y su propietario es uno de los hombres con más dinero del mundo, por tanto razones e intereses para evitar que estos datos salgan a la luz no faltan.

Tras muchos escándalos, hoy se conoce que Asia es uno de los lugares de fabricación y donde la mayoría de las grandes compañías textiles tienen sus proveedores. Los trabajadores son explotados y pagados con sueldos que no permiten a nadie abastecer sus necesidades básicas. Se despide a los trabajadores sin previo aviso, ya que su sistema de producción “just in time” se basa en fabricar según la demanda. Así, la plantilla se adapta en función de la cantidad de trabajo. Problemas para ellos no hay, estos trabajadores no tienen ningún contrato al que aferrarse.

Inditex también ha sido salpicada por la supuesta explotación infantil que ejercía en sus talleres asiáticos y también por las numerosas violaciones de los derechos humanos.

Por ejemplo, el Ministerio de Trabajo Brasileño denunció a esta compañía por tener empleados encerrados en los talleres (entre ellos una menor), obligados a confeccionar ropa para la conocida tienda Zara.

En España, los sindicatos no han dicho nada al respecto ni han defendido a los trabajadores explotados. Aunque, en otros países, Inditex es señalado por todo lo ocurrido, en España no se comenta nada al respecto. ( http://www.solidaridad.net/noticia/7768/zara-este-imperio-tambien-tiene-esclavos )

 

La calidad de la ropa en relación con el precio

El consumidor se está dando cuenta de que, cada vez más, la ropa fabricada es de peor calidad y los precios no paran de subir. La mayoría de las empresas utilizan esta táctica: si la tela es de peor calidad, es más barata, se invierte menos en la producción y los beneficios se multiplican.

Telas que se transparentan una barbaridad, muy bien pensado por su parte, porque así obligan a comprar más para que se ponga debajo, y pantalones que, después de dos lavados, han perdido totalmente su color y también su talla original. Si se controlan otros aspectos en el comercio, ¿por qué no se controla el de calidad-precio? Fácil, no interesa.

¿Por qué no se ve tan claro que esto es una estafa como otra cualquiera? La ropa que fabrican está pensada para que dure un tiempo determinado, una temporada o dos, es ropa de “usar y tirar”, así se obliga a comprar otra vez. Esto recibe el nombre de obsolescencia programada.

Otra arma similar que utilizan son las “modas”. Quieren dar a entender que la ropa es barata, cuando no es así. Si uno se fija en la baja calidad del producto, se dará cuenta de que tendría que pagar mucho menos por él. Además, interesa vender esta idea para que las compras se realicen de forma más continua.

Hemos hablado con compradoras de estas marcas y todas están de acuerdo: la ropa es cada vez peor, muy cara en relación con la calidad. ¿Es normal que telas de tan baja calidad se vendan a esos precios?

¿Pero quién se imagina ahora comprando ropa fuera de un centro comercial? Empresas como Inditex y las grandes superficies que las acogen están acabando con los pequeños comercios de barrio. La mayoría se ven obligados a cerrar porque no pueden plantarle cara a tanta publicidad y recursos.

 

La realidad que nadie quiere ver en las tiendas

Al entrar en cualquier tienda de una de estas cadenas, lo primero que uno se encuentra es la “Nueva colección”. Se quiera o no, hay que pasar por ella. No es ninguna casualidad. Las nuevas colecciones tienen los precios más altos y se venden como si esa ropa fuera mejor a la del resto de la tienda, está más iluminada y ordenada. Si quieres buscar cualquier otro producto, se encontrará al fondo, donde supuestamente está lo “pasado de moda”. Esta zona está mucho más desordenada y la ropa no está en los escaparates.

Pero, ¿realmente es “Nueva colección”? Productos que estaban rebajados o de temporadas anteriores, con un precio menor, los han puesto de nueva colección y con un mayor precio. Una chica, que prefiere permanecer en el anonimato, nos ha dado su testimonio y nos ha contado que le ocurrió con unas botas. Las compró unos meses antes y, el invierno siguiente, esas mismas botas eran más caras y de nueva temporada.

También algo que se da muy frecuentemente es aprovechar que un estilo se pone de moda y si tenían productos similares que no se habían vendido, los suben de precio y los presentan como algo nuevo.

Aunque pensemos que no, hacen con nosotros lo que quieren. Aunque nos quieran vender que estamos protegidos, esto no es así.

Las rebajas, esa época del año que todo el mundo espera para comprar ropa que le hace falta o para darse algún capricho. Se supone que en las rebajas, la ropa de temporadas anteriores e incluso de esa misma temporada se baja de precio. Sí, eso en la teoría. Veamos qué ocurre en la práctica. Lo más normal que se puede encontrar ahora en época de rebajas es una tienda, en su mayoría de “Nueva colección” y con una pequeña parte en rebajas.Si es que se puede llamar rebajas a lo que hay estos últimos años. No es la primera vez que los clientes se quejan porque se hacen rebajas de unos pocos euros respecto al precio original. También muchos se han quejado al ver ropa que tendría que estar de rebajas por haber estado anteriormente en las tiendas, colocadas como nueva temporada.

Quieren vender que la época de rebajas es la mejor para aprovechar y comprar esa falda que era tan cara y, cuando uno llega a la tienda, o la han rebajado un par de euros o está en la nueva temporada.

Pretenden engañar, pero deberían hacerlo mejor. Vivimos en un siglo en el que Internet está muy presente y todas las marcas tienen su página web o su cuenta en Twitter o Facebook. Cada día más gente compra por Internet y saben durante cuánto tiempo un producto ha estado a la venta y si es nuevo o no. No es muy difícil demostrarlo a la hora de denunciar.

Entonces, ¿por qué lo permitimos? Pensamos que alguien vendrá a cambiarlo y nadie hace nada. Así, ¿no es normal que nos intenten engañar?

Tampoco se tiene que olvidar que, la mayoría de las veces, el precio original está tapado por la rebaja o la rebaja no está puesta. Pues bien, esto es una obligación que tienen las tiendas, no solo poner un cartel de 50% y un montón de ropa. Eso les beneficia, porque, así, pueden rebajarte lo que ellos quieran. En las próximas rebajas, si te encuentras algo así, ve hacia el mostrador y denúncialo.

 

No se queda en la calidad del producto

¿Quién no ha ido a comprarse unos pantalones y se ha encontrado, cada vez, con una talla diferente?

Las empresas promocionan el modelo de chica perfecta sin curvas y de cintura pequeñísima. En cada tienda, las tallas son de una manera, cuando se supone que está regulado y que tienen que seguir el mismo patrón de acuerdo a los diferentes tipos de cuerpo. (http://www.mujerlife.com/placeres/moda/los-siete-pecados-capitales-de-zara-ii-fabricar-ropa-solo-para-mujeres-delgadas/712850 )

Para darse cuenta de esto, no hace falta ni entrar a la tienda y coger unos pantalones, solo hay que fijarse en los maniquíes y sus cuerpos irreales. Promocionan el modelo de cuerpo que ellos quieren y muchas mujeres enferman por entrar en ellos. Muchas compradoras salen de mal humor, acomplejadas y pensando en adelgazar inmediatamente. ¿Esto es lo que debería ocasionar ir a comprarte unos pantalones? No se fabrica ropa para gente real, se fabrica para muñecas.

Muchos clientes de la cadena Zara denunciaron que se había eliminado la talla XL de muchos de sus productos. Según la empresa, solo de adaptan a la demanda de los clientes. Se adaptan a su realidad, no a la que hay en la calle. Si no tienes el cuerpo que ellos quieren, ¿no puedes comprar en sus tiendas?

Nadie se preocupa por el sector más vulnerable, el de las adolescentes, de las que la gran mayoría son clientes de estas tiendas. Un estudio realizado por la Asociación Zamorana de Anorexia y Bulimia (Azayb) confirma que el 90% de las personas que sufren trastornos alimenticios en su asociación está en la edad de la pubertad y este es uno de los mayores factores que llevan a ellas (http://www.elnortedecastilla.es/20071114/zamora/afectados-trastornos-alimenticios-chicas-20071114.html). Además, los trastornos alimenticios son la tercera causa de enfermedad crónica entre los adolescentes. Los jóvenes están muy desprotegidos, pero, como fabrican dinero, da igual lo que les suceda.

Inditex también ha estado en el punto de mira debido a las condiciones de trabajo que sufrían sus empleados en España.

Se ha denunciado que el 80% de la plantilla mantiene contratos a tiempo parcial y también los bajos sueldos que reciben respecto a la gran cantidad de trabajo que realizan. El poco personal en cada tienda obliga a llevar un elevado ritmo de trabajo y, además, muchos sufren constantes rotaciones que les obligan a cambiar de tienda continuamente. (http://www.attacmadrid.org/wp/wp-content/uploads/Rebeli%C3%B3n-en-Zara-ante-la-precariedad-laboral.pdf )

También en Galicia salieron a la luz las verdaderas condiciones de trabajo en las pocas fábricas que quedan, concretamente, la que está situada en la carretera de A Coruña a Santiago de Compostela. (http://www.lamarea.com/2013/08/30/inditex/ )

Allí, con apenas ventilación, el olor a productos químicos utilizados en la ropa es insoportable (productos de los cuales ya se hizo eco Greenpeace por ser muy contaminantes). Costureras que trabajan durante todo el día para dar forma a lo que posteriormente estará en las tiendas, fabrican lo que pide Zara. No forman parte de la plantilla de Inditex, son autónomas y, si algún día Zara deja de hacer pedidos porque ya no les interesa, tienen que cerrar.

Años atrás, las jornadas laborales llegaban a ser de 8 de la mañana a 8 de la tarde, con descanso para comer y sin cobrar horas extras. Exigen mucha rapidez para que el producto llegue a las tiendas y, si no se cumplen, se terminan los encargos, dejando a un gran número de empleados en la calle.

Esto fue lo que ocurrió cuando se llevaron las fábricas a otros países y un gran número de personas se quedó en la calle.

No se queda solo en Inditex, otras compañías que intentan hacer creer que respetan los derechos de los trabajadores y son respetuosos con el medio ambiente como Puma, Nike, Adidas, GAP, North Face, Lacoste, etc, también cometen las mismas barbaridades. En las fábricas textiles de El Salvador, donde la mayoría de sus empleadas son madres solteras, la organización “Mujeres transformando” ha denunciado las condiciones de trabajo a las que tienen que hacer cara día a día. (http://www.eldiario.es/norte/euskadi/Salvador_0_249875400.html )

Se ha hablado de explotación, largas jornadas laborales, maltratos y riesgos de enfermedades. Allí, piden un número concreto de productos al día y, para conseguirlos, no se levantan ni para beber agua, están explotadas y tienen que aguantar mucha presión y malos tratos. Además, el poco sueldo que reciben no les llega para vivir. Muchas empleadas terminan enfermas al no recibir una protección, no se les da mascarillas y adquieren enfermedades respiratorias.

Inditex y otras compañías, forman parte de la llamada “Marca España”, aunque en el resto del mundo sea una vergüenza respecto a todo lo hablado (http://www.mujerlife.com/placeres/moda/los-siete-pecados-capitales-de-zara-iv-ser-marca-espana-y-tirar-de-sicavs-y-paraisos-fiscales-para-escaquearse-de-hacienda/713775). Forman parte de la “Marca España”, pero llevan su dinero fuera del país y, claro, se lo permiten. En 2011, salieron a la luz las estrategias que utilizaba Inditex para no pagar impuestos de los negocios en Internet: la compañía llevaba los beneficios a una sociedad irlandesa, ITX E-Commerce Ireland Limited. Gracias a eso, tributaban con un tipo del 12,5%, cuando, en teoría, debería ser un 30%.

Estamos desprotegidos los compradores, los empleados… Y nos quieren engañar haciendo creer que todo va bien. Ahora, hay que pensar: ¿quién permite que todo esto ocurra?

Los políticos y los medios de comunicación se empeñan en taparlo por todo el dinero que mueve. A pesar de todo lo hablado, muchos políticos buscan hacerse la foto al lado de importantes empresarios como Amancio Ortega, pero no se pronuncian sobre los escándalos que hay detrás de muchas marcas.

Cuando se hacen ruedas de prensa para hablar del crecimiento de la empresa, ningún medio de comunicación pregunta sobre estos escándalos. Tienen que venir periodistas de fuera para hacerlo. Los sindicatos tampoco protestaron cuando se llevaron las fábricas a otros países y un montón de personas de quedaron en el paro.

Las empresas no quieren que todo esto ensucie su imagen y, encima, nosotros ayudamos mirando hacia otro lado; mientras que explotan a miles de personas, otras muchas se quedan en el paro, nos venden la ropa al precio que ellos quieren cuando solo es un trozo de tela y se permite que ese dinero no se quede en España.

Van a por los más pequeños, los que no se pueden defender y a los grandes les dejan hacer lo que les da la gana.

Si queremos cambiar algo, lo tenemos que hacer nosotros. Nadie va a venir a hacer nada.

 

Un comentario

  1. Increíble, de verdad. Pedazo reportaje. Esto es un claro ejemplo de que no siempre nos paramos a ver lo que pasa a nuestro alrededor. Enhorabuena, Patri, por tu reportaje

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