LA MIGRACIÓN CAMPO-CIUDAD EN ESPAÑA EN EL SIGLO XX

 

20/5/2014   Por Andrea Tello Carballo

La migración es el movimiento por el que una persona deja su casa o su residencia para cambiar de provincia (en caso de migración interior) o de país (en caso de migración externa), durante el cual cambia de profesión.

Según el tiempo que estén las personas fuera de su lugar de procedencia, hay varios tipos de migración:

  • La migración temporal se refiere a las personas que migran a las ciudades por un cierto tiempo, van a trabajar a la ciudad por algunas semanas, meses o un par de años, y luego vuelven a su lugar de origen.
  • La migración de mantenimiento define a la gente que vive entre la ciudad y el campo, es decir, aquellos que tienen casa en la ciudad y en el campo.
  • La migración de ruptura se refiere a la gente que abandona la tierra de origen y ya no vuelve más.

Según el destino de las personas que emigran hay dos tipos de emigración:

  • Migración interior, que es la que se produce cuando una persona viaja dentro de su propio país.
  • Migración exterior, que se produce cuando la persona viaja a un país extranjero.

 

Los movimientos de población en la España del siglo XX

El fuerte proceso de industrialización que vive España a mediados del siglo XX dio lugar a que de miles de españoles emigraran a las grandes ciudades y al extranjero. La primera migración importante viajó al extranjero. Por su parte, la emigración dentro del país superó cuatro millones y medio de desplazados. Este movimiento a la cuidad aumentó la población de las grandes ciudades (Madrid, Barcelona, Bilbao), el despoblamiento de los pueblos y el crecimiento de las zonas costeras. Estos movimientos del campo a la cuidad provocaron que la población urbana sufriera un enorme crecimiento y dieron lugar a las siguientes consecuencias:

  • Una nueva población trabajadora: de agraria a industrial.
  • Una transformación de las viviendas en las ciudades: de la chabola a la vivienda de protección oficial.
  • Una nueva clase obrera: de trabajadores a obreros cualificados con un mayor nivel social, con trabajo fijo y acceso a una vivienda.
  • Un ascenso de las clases medias
  • Unos desarrollos importantes: cambio moral, de costumbres y de cultura política.

La migración del campo a la ciudad se desarrolla especialmente después de la crisis de los años 70, a partir de la cual muchas personas que vivían en los pueblos ven que, en la ciudad, pueden encontrar otras oportunidades que no pueden encontrar en su lugar de procedencia; por ello, la población rural se ve atraída por la ciudad y deciden dejar su pueblo con la finalidad de conseguir recursos económicos estudiando o formándose en otra cosa para poder ayudar en su familia, ya que los pueblos estaban poco desarrollados y no tenían muchas oportunidades e, incluso, algunos no tenían ni para alimentar a sus hijos.

Pero muchas personas, al llegar a las ciudades, se daban cuenta de las enormes diferencias entre el campo y la ciudad y no se adaptaban a ese ambiente, a vivir solos y hacerse cargo de todo, por lo que decidían volver a su pueblo y encontrar otra forma de ganar dinero o buscarse la vida.

Aunque es cierto que muchas de las migraciones eran voluntarias, de manera que la propia persona decidía dejar su lugar de procedencia para poder ascender socialmente. En algunas ocasiones, la migración de la persona se producía de manera involuntaria, pues se veía obligado por alguien de su familia a irse de su pueblo, normalmente, porque su familia no tenía los recursos necesarios para poder vivir e, incluso, los hijos menores de edad tenían que trabajar o ayudar a sus padres para poder conseguir más dinero o recursos.

Cuando la persona que migraba a las ciudades era, por ejemplo, un padre que tenía que dejar a su familia para poder conseguir más dinero, esto también afectaba a la mujer y los hijos, los cuales tenían que enfrentarse a trabajar y encargarse de toda su casa y, además, tanto la esposa como los hijos vivirían sin la influencia y la ayuda de su padre.

Los inmigrantes solían ser personas poco cualificadas en el sector industrial y el número de mujeres emigradas era mucho menor al de los hombres, pues el porcentaje de mujeres que emigran durante la década de los 60 no alcanza el 20% del total de personas que emigraron.

Una encuesta realizada por el instituto español, informaba sobre las causas de que las personas dejaran su lugar de procedencia:

  • Para mejorar los salarios: 91.2%
  • Para ahorrar: 89.8%
  • Por tener un trabajo mal remunerado: 78%
  • Por adquirir una vivienda: 65.4%
  • Por tener un trabajo eventual: 58.6%
  • Por estar en paro: 47.2%

 

Resultados del proceso migratorio

Las consecuencias positivas, tanto en el campo como en la ciudad, son: disminuye el desempleo y la miseria; se recibe dinero de las personas que se van a la ciudad para ayudar a sus familiares; mejoran las técnicas empleadas en las actividades agrarias; aumenta la tasa de vitalidad de la población; aportes de dinero (ya que muchos campesinos venden sus propiedades en los pueblos para empezar sus propios proyectos y empresas industriales),;disminuye la presión demográfica en el campo respecto a los pocos recursos que hay; rejuvenecimiento de la población en las ciudades; aporte de mano de obra; ayuda a los familiares del inmigrante a obtener un nivel más alto de vida.

Consecuencias negativas, tanto el el ámbito urbano como en el rural, son: disminuye la vitalidad de la población en el campo, ya que la mayoría de las personas que se mueven a las ciudades son gente joven; desequilibrios de la población por edad y sexo; la competencia de la población de la ciudad en el trabajo al disminuir el nivel de vida de los campesinos; aumenta la marginalidad de la población y suelen aumentar los precios; diferencia de salarios para los inmigrantes, ya que siempre les van a ofrecer salarios inferiores; disminución de los ingresos públicos; separación de la persona de sus familiares y seres queridos.

La migración campo – ciudad, aunque aporta numerosos beneficios para la población urbana (como mano de obra barata, servidumbre, productos agrícolas y bajos precios) es un fenómeno que discrimina a numerosas personas, normalmente, a las personas procedentes de otros países; por ejemplo, los inmigrantes o los campesinos eran vistos como la servidumbre. Esa mentalidad ha cambiado algo desde entonces, porque ya no se le niegan tantos derechos o posibilidades a los inmigrantes, pero se mantiene en numerosos países ese ambiente de discriminación.
Esta enorme migración de las personas del campo a la ciudad ha provocado que los pueblos queden casi completamente despoblados o que algunos perdieran casi todos sus habitantes quedando solo unos pocos de ellos, lo que lleva a que los pueblos con pocos habitantes no desarrollen todo su potencial y las personas que viven en ellos no tengan los recursos o las posibilidades para poder vivir. En general, en estos pueblos, solo viven personas ancianas o adultos que pronto se convertirán en ancianos porque no quieren dejar su pueblo. Esto también provoca que vayan desapareciendo numerosos servicios (escuelas, comercios, centros sanitarios,…).

Un claro ejemplo de la migración campo-ciudad es mi madre, que, con tan solo once años, tuvo que dejar su pueblo de procedencia (Coso de Sanabria, Zamora) para venir a Madrid con la intención de seguir estudiando, pero, al final, resultó que el fin por el que la traían a Madrid era trabajar con sus tíos, algo de lo que se enteró después de estar ya instalada en Madrid. Según mi madre, la vida en el pueblo, en esa época, era muy difícil y las personas de allí intentaban viajar a ciudades como Madrid para buscar una mejor vida para ellos y su familia. Al principio, ella trabajó durante seis años en Madrid, después de los cuales terminó viniendo a Móstoles, donde, primero, trabajaría en el bar “LA GIRALDA” con sus tíos y, luego, se convertiría en la dueña.

Por todo lo expuesto, puede observarse cómo la gente que dejaba su pueblo para venir a una ciudad tenía que verse en serios problemas, porque tenía que enfrentarse a dejar su vida, su familia, sus amigos…; además, tendría que acostumbrarse a algo completamente nuevo para él/ella, ya que, en esos tiempos, la diferencia entre el pueblo y la ciudad era enorme, debido al desarrollo de las ciudades y a lo poco desarrollados que estaban los pueblos, por lo que tocaba aprender a vivir solo y cargar con todo el peso de la vida.

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