OBLIGADOS A EMIGRAR

12/4/2015   Por Beatriz Martínez Prieto

Desde hace mucho tiempo, los inmigrantes se emplean en los trabajos que las personas autóctonas rechazan por considerarse trabajos duros, aunque son igual de respetables. Pero estas personas también son los emigrantes que dejan su país de origen para buscar un futuro mejor. A lo largo de la historia, ha habido muchos casos de españoles que han sido inmigrantes en países europeos como Alemania y Francia. Estas son las respuestas/experiencias de algunos españoles que viajaron a estos países y que, después de algunos años, volvieron a España.

BEATRIZ: ¿En qué país trabajaste y durante cuánto tiempo?¿En qué trabajaste?

MARÍA JUANA CRUZ NEVADO (72 años): Yo me fui a Alemania en febrero de 1964 con 20 años y estuve allí ocho años. Trabajé en un hospital de enfermos de pulmón con mi hermana Toñi en la limpieza y, cuando ella se fue, empecé a trabajar en una fábrica de piezas de gas butano.

TOÑI CRUZ NEVADO (70 años): Estuve un mes en Alemania en 1964 con 18 años y, en 1966, me fui a Francia, donde trabajé en la limpieza de oficinas con mi marido y, luego, por mediación de unos compañeros, empecé a trabajar en un hotel de 12 habitaciones donde podíamos vivir en un cuartito y allí trabajaba en la limpieza, con las llamadas, los clientes… Volví a España ocho años después.

CARLOS PRIETO BRIZUELA (72 años): Me fui en 1966 a Francia. Yo, primero, empecé en la limpieza, porque era la posibilidad más fácil para que te hicieran los papeles, porque era la clase más baja que había y, por eso, era sobre todo para extranjeros. Después entré en una fábrica de transformación de plásticos. Estuve hasta abril del 74.

B.: ¿Por qué decidiste irte al extranjero?

Mª JUANA: Para trabajar y poder ganar más.

TOÑI: Porque lo que ganaba aquí era una miseria, sinceramente. Cuando yo trabajaba aquí, ganaba unas 300 pesetas y, con 300 pesetas, no hacías nada, no podías aspirar a comprar un piso y allí podía ganar tres veces más.

CARLOS: Porque aquí se ganaba muy poco.

B.: ¿Es duro tener que dejarlo todo para trabajar?

Mª JUANA: Sí. Sobre todo, al no tener a los tuyos cerca.

TOÑI: Sí, es duro, porque dejas aquí todo, tu familia, y es un poquito duro para adaptarte al clima y a todo. Pero se lleva bien.

CARLOS: Para mí no fue excesivo, pero, no sé, siempre te cambia totalmente, porque allí me encontré que, exceptuando a mi hermano, estaba solo.

B.: ¿Cuál es la mayor diferencia entre ambos países?¿En cuál se vivía mejor?

Mª JUANA: Es otro clima, otras costumbres, el idioma. Para trabajar, se vive mejor allí y estás mejor pagada.

TOÑI: Yo lo que más echaba de menos era el sol. Pero lo más duro fue el idioma; el francés se entiende, porque hay muchas frases que se captan bien, pero el alemán es mucho más difícil. En cualquiera de los dos lados (Alemania y Francia), se vivía mucho mejor.

CARLOS: El mayor obstáculo es la dificultad del idioma. Afortunadamente, en un año, lo cogí rapidísimo. Se puede decir que, en un año, hablaba correctamente francés, que es una cosa muy rara, pero así fue. Estuve estudiando, iba a la Alianza Francesa después de trabajar todos los días. Es una escuela oficial que hay en París.

En aquel momento, sin duda, se vivía mejor allí.

B.: ¿Te sentías a gusto viviendo en otro país?

Mª JUANA: Sí. Una vez que te acostumbras, sí, porque te tratan bien. El día que llegué y vi la nieve, le dije a mi hermana que me quería dar la vuelta, pero luego, genial. Además, después de que Toñi se fuera, llegaron muchos españoles.

TOÑI: Sí, pero lo más duro fue cuando tuve que llevar a mi hija a España y dejarla allí. Eso para mí fue muy difícil.

CARLOS: Sí, pero yo fui allí con la idea de estar un tiempo. Sobre todo, para conseguir dinero y tener para una vivienda. Se puede decir que lo conseguimos. Pero echaba mucho de menos el clima, porque allí había 365 días lluviosos al año. No había los cambios de temperatura tan bruscos como aquí, inviernos de hielo y veranos sofocantes; hacía malo siempre. Allí hay un gran desarrollo de la agricultura por el mal tiempo, que, para eso, viene muy bien.

B.: ¿Por qué decidiste volver a España?

Mª JUANA: Porque me cogí una depresión; mis jefes no querían que me fuera porque les gustaba cómo trabajaba y una compañera me hacía la vida imposible. Así que llamé al marido de mi hermana para que viniera a por mí.

TOÑI: Volví de Alemania por enfermedad. En Francia, cuando me quedé embarazada por segunda vez, cogimos un apartamento en París. Mi marido, Carlos, se cambió de trabajo. Y volvimos por esa causa, porque nosotros queríamos un piso aquí y no podíamos permitirnos también el piso de Francia, aunque lo sueldos estuvieran bien.

CARLOS: Cuando ya estábamos casi a punto de tener el dinero suficiente para una casa, pues pensé que muy malamente me tenía que ir para no encontrar un trabajo aquí. Lo principal era una vivienda, porque, al fin y al cabo, teníamos ya dos hijas.

B.: ¿Piensas que valió la pena?

Mª JUANA: Sí.

TOÑI: Sí, por supuesto que sí, si no, hoy en día, no tendría un piso. A mí me hubiera gustado poder tener los dos pisos, uno aquí y otro allí, pero me hubiera pasado lo que le pasa a mucha gente, que se queda allí hasta que se jubila y luego ya viene.

CARLOS: Sí, para mí, sí. Además, fue una experiencia muy grande, eso seguro. Todavía tengo muy buenos recuerdos de tiempo que estuve allí.

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